21 razones de un mal descanso y 21 soluciones para dormir cómodo y abrigado.
1. Almacenar correctamente el saco de dormir
Error: Un saco sintético que se ha guardado enrollado pierde sus propiedades al cabo de 3-4 años. Uno almacenado correctamente, en 7-8 años. En el caso de un saco de plumas, esta cifra se multiplica por 2 o 3. El resultado es un saco que abriga mucho menos.
Consejo: Guarda el saco extendido, colgado en una percha o dentro de una bolsa de malla amplia. Si no tienes una, puedes usar una funda de almohada grande de algodón. Es fundamental que el relleno esté lo más expandido posible para conservar durante más tiempo el volumen y la elasticidad de sus fibras. Al fin y al cabo, su función aislante depende del grosor del relleno que retiene el aire caliente.

2. Lavar el saco de dormir
Error. Un saco de dormir sin lavar durante años pierde su capacidad de aislamiento térmico. Al dormir, la humedad y las grasas corporales que se evaporan se acumulan en el relleno aislante, apelmazándolo y deteriorando sus propiedades, lo que hace que tu descanso sea menos confortable.
Consejo: La suciedad se detecta fácilmente a simple vista y por el olor. Un saco bien lavado y secado abriga mucho más que uno sucio. Si haces dos expediciones al año, por lo general basta con lavarlo una vez cada dos años. Puedes usar una sábana saco para protegerlo, especialmente si en temporadas cálidas duermes sin ropa térmica. Puedes consultar cómo lavar un saco sintético o de plumas en este vídeo:
saco sintético en el min. 19:01, saco de plumas en el min. 26:24.

3. Comprimir suavemente en la bolsa de compresión
Error: Apretar la bolsa de compresión al máximo puede deteriorar de forma irreversible en tan solo una noche entre el 10 % y el 20 % del aislamiento térmico de un saco sintético, y entre el 3 % y el 7 % de uno de plumas (con posibilidad de recuperarlo parcialmente tras un lavado adecuado). En ambos casos, depende del relleno específico.
Consejo: Nunca comprimas el saco en exceso. Si te falta espacio en la mochila, cámbiala por una de mayor volumen u optimiza tu equipo. En lo personal, solo utilizo bolsas estancas y comprimo con suavidad y cuidado. Después de todo, el saco aún tiene que mantenerme caliente.

4. Preparar el lugar para dormir con antelación
Error: El momento en el que solemos pasar más frío es justo al meternos en el saco. Venimos de fuera con el cuerpo destemplado, el saco está frío y el aislante aún no se ha expandido.
Consejo: Extiende el saco de dormir media hora antes de acostarte para que el relleno recupere su volumen y loft; así reducirás el tiempo de frío al empezar la noche. Tampoco conviene sacarlo con demasiada antelación: si afuera hay humedad, el saco la absorberá.

5. Elegir el saco de dormir según la estatura
Error: Pedir el saco a un amigo o alquilarlo sin mirar la talla. Aunque el rango de temperatura sea el adecuado, no consigues entrar en calor en toda la noche.
Consejo: Tu cuerpo simplemente no genera calor suficiente para calentar tanto volumen de aire vacío en el interior. Por eso los sacos se fabrican en diferentes tallas. Pruébate bien el saco antes de comprarlo. Por lo general, en los sacos estivales el margen ideal respecto a la longitud total del saco es de 20 a 35 cm menos que la longitud de este. Es decir, una talla regular con una longitud de 200 cm se adapta a una estatura de entre 165 y 180 cm. Un saco demasiado pequeño también es un problema: los pies empujarán el aislante, tensarán el tejido y la capacidad térmica caerá. Si ya tienes un saco demasiado largo, puedes solventarlo temporalmente metiendo ropa sobrante en la zona de los pies, reduciendo así el espacio extra que necesitas calentar.

6. Elegir el saco de dormir según el ancho
Error: El ancho de hombros en los sacos suele oscilar entre 72 y 90 cm. Si una persona delgada de complexión pequeña utiliza un saco de 85 cm de ancho, tendrá definitivamente más frío que en uno de 75 cm.
Consejo: En un saco demasiado ancho no serás capaz de calentar todo el aire interior y te enfriarás. Al contrario, en un saco excesivamente estrecho el descanso será incómodo y pasarás más frío por la compresión y la tensión del aislante en los puntos de contacto.

7. Ajustar la capucha
Error: Muchos principiantes en el senderismo, por falta de hábito o por incomodidad, no utilizan los cordones de ajuste, provocando una notable pérdida de calor del saco.
Consejo: Por la cabeza se pierde una gran cantidad de calor, ya que los vasos sanguíneos están muy próximos a la superficie cutánea. Además, con la capucha y el cuello abiertos se escapa la mayor parte del calor sin retenerse en el saco, como si dejaras un termo destapado. En noches frías es indispensable ceñir la capucha y el collarín térmico; si tu saco no tiene collarín, enrolla ropa sobrante a modo de barrera contra la fuga de calor en el pecho. Recuerda que la mayor parte del calor se genera en el tórax, las axilas y la zona inguinal.

8. Moverse dentro de un saco con la espalda más fina
Error: Se siente frío desde abajo porque la parte trasera del saco tiene menos aislamiento que la parte superior.
Consejo: Los fabricantes suelen recurrir a este diseño para aligerar el saco y reducir su volumen, dado que al estar acostados el aislante inferior se comprime y pierde gran parte de su rendimiento. Esto se conoce como distribución diferencial del relleno. La diferencia puede llegar a ser de un 30 % en la espalda y un 70 % en la parte frontal. Comprueba al tacto o en la ficha técnica cómo está distribuido el relleno de tu saco. Si duermes de lado, tu espalda quedará expuesta en la zona con menos aislamiento. En estos modelos es clave girar dentro del saco y no hacer rotar el saco contigo. Es una habilidad que se entrena: yo alcancé ese nivel zen con mi TNF Cat's Meow, dándome la vuelta en sueños mientras sujetaba el saco con la mano. Otra alternativa: si tu saco tiene trabillas laterales, átale cintas elásticas y pásalas por debajo de la colchoneta para mantener el saco fijo y la espalda protegida del frío.

9. Utilizar una colchoneta aislante cálida
Ошибка: La segunda causa más común de pasar frío en la espalda es una colchoneta que no se adapta a las condiciones.
Consejo: A menudo se utiliza cualquier esterilla sin revisar sus especificaciones. Las colchonetas aislantes, al igual que los sacos, tienen su propio índice de aislamiento térmico: el valor R (R-value). Por ejemplo, una esterilla de espuma básica de 600 RUB tiene un R-value de 1,1, lo que equivale a un uso hasta aproximadamente +7 °C. No existen valores térmicos absolutos, ya que lo importante no es la temperatura del aire, sino la de la superficie sobre la que duermes. La lógica es muy clara: una hondonada en sombra siempre será más fría que un claro iluminado en el mismo día. Con idéntica temperatura diurna, se pasa más frío sobre roca, aún más sobre nieve y mucho más sobre hielo (la conductividad térmica del hielo es 90 veces mayor que la del aire). Por ello, la colchoneta debe seleccionarse con tanto rigor como el saco. Si realizas senderismo en verano entre julio y septiembre por zonas de montaña como el Cáucaso, el Altái o los montes Jibiny hasta los 3000 m, conviene disponer de una colchoneta con un R-value de al menos 2 (unos 0 °C).

10. Dormir con la ropa adecuada
Error: Meterse en el saco de dormir sin ropa porque leíste o simplemente pensaste que dormir vestido da más frío.
Consejo: Yo también caí una vez en este mito, pero tras profundizar en el tema, todo cobró sentido. En primer lugar, el rango de temperatura de un saco se calcula durmiendo con ropa térmica de grosor medio, calcetines y pasamontañas, sobre una colchoneta muy aislante de alrededor de 6 R-value. Una capa extra de ropa dentro del saco siempre sumará calor. Lo importante es que las prendas sean transpirables y no demasiado estrechas; por ejemplo, ponerse un segundo par de calcetines suele empeorar la situación, ya que se comprime el flujo sanguíneo y se enfrían las extremidades. Tampoco debe ser excesivamente holgada, como meterse con un gran abrigo de plumas en un saco pequeño, comprimiendo el relleno de la chaqueta y tensando el del saco.

11. Dormir con ropa seca o de repuesto
Error: Durante el día te has movido intensamente y la camiseta y los calcetines se han empapado de sudor. O bien llovió y tu forro polar y ropa térmica se mojaron; hace demasiado frío para cambiarse, así que te metes al saco y te quedas helado.
Consejo: La ropa mojada incrementa enormemente la pérdida de calor corporal: gastas tu propia energía en secar la prenda en lugar de calentarte. Además, la humedad que se evapora atraviesa el relleno del saco de dormir, humedeciéndolo y mermando su aislamiento, lo que te hará pasar aún más frío. Yo nunca llevo un conjunto térmico de repuesto, pero siempre planifico mi equipo de modo que para la tarde dispongo de prendas de abrigo que sirven como mi reserva de ropa seca.
12. Respira hacia afuera, no dentro del saco
Error: Hace frío en la tienda, se te congela la nariz y te arropas cubriéndote la cabeza entera dentro del saco; en una noche gélida, la respiración crea una falsa sensación de calor.
Consejo: La mayoría de las veces es un grave error. El aliento es húmedo; con la presión, la humedad atraviesa el tejido y se deposita en el aislamiento, enfriándose después. Las fibras se humedecen o congelan, perdiendo su capacidad térmica. Esto puede pasar la primera noche o acumularse de forma crítica para la 3.ª o 4.ª noche, según múltiples factores. Solo deja de ser un problema si hace un tiempo espléndido, soleado, tienes un día de descanso, estás haciendo cumbre desde el campo base o sabes seguro que podrás secar el saco durante el desayuno. En cualquier otra situación, es imprescindible respirar siempre hacia afuera. Ponte gorro, pasamontañas con aberturas, braga de cuello y ajusta la capucha del saco dejando al descubierto únicamente la boca y la nariz. Yo duermo así incluso a –40 °C. En invierno hay otro truco: si puedes respirar hacia un lado contra la pared de la tienda y no hacia arriba, se formará menos condensación sobre tu pecho.

13. Una excelente circulación sanguínea
Error: No quitarse por la noche la ropa interior térmica de compresión tipo X-Bionic.
Consejo: Esta ropa está diseñada exclusivamente para actividades dinámicas y no para dormir, ya que comprime y estimula los músculos para la acción. Una vez cometí ese fallo en una expedición invernal y aprendí la lección. El problema también puede radicar en una talla equivocada, donde la malla térmica corta el riego en la flexura del codo o en la rodilla, o bien el elástico de los puños oprime las muñecas o los tobillos. Pruébate minuciosamente la ropa de expedición y presta atención a cada detalle.
14. La comida: combustible para entrar en calor
Error: En una expedición, el gasto energético es 3 o 4 veces mayor que en la ciudad, en entornos duros y desacostumbrados. Me sucedió tras una jornada muy agotadora en una travesía en solitario: me dormí sin fuerzas para cocinar y durante la noche no me recuperé. O bien no te gusta la comida preparada.
Consejo: En una expedición hay que sobreponerse y comer de todo. La comida es, ante todo, combustible y no placer. Si no comes lo suficiente, en especial antes de dormir, el organismo carece de energía para calentarse. Asimismo, en invierno existe la fatiga por frío, cuando el cuerpo no puede generar tanto calor como antes; en tales condiciones es vital no cometer fallos desde el principio y preservar el calor a lo largo de toda la jornada.

15. Saco de dormir con margen térmico
Error: Si la etapa ha sido dura, o si es el cuarto, quinto o décimo día de expedición, las reservas del cuerpo disminuyen y se siente mucho más frío.
Consejo: No hay nada que hacer al respecto: incluso mejorando el estado de forma física, es posible llegar a ese punto. La solución es sencilla: contar con un saco de dormir con margen térmico, por ejemplo, con 5 grados extra de aislamiento. Esto compensará el desgaste del organismo y le permitirá descansar en lugar de luchar por sobrevivir.

16. Pegarse al compañero
Error: Dormir solo da más frío, al igual que dormir en el extremo de la tienda.
Consejo: Si notas que tu saco de dormir no se ajusta a las condiciones o simplemente tienes frío, organízate con tus compañeros y duerme en el medio. El sexo y la edad no importan, ¡lo esencial es sobrevivir!) Los hombres se pegan espalda con espalda, y a las chicas las arropan todos de frente, y eso funciona de maravilla.

17. Planificación de la ruta
Error: Tus actos y errores influyen directamente en el confort y el calor.
Consejo: Medita bien tu itinerario para las próximas jornadas, considerando el pronóstico del tiempo y tu equipo. Si la tienda tiene demasiado tejido de malla y no calculaste bien las fuerzas o no previste todos los factores, una noche en el collado puede ser extremadamente fría. El viento atravesará la tienda y será imposible descansar. A menudo, la opción más sensata es acampar antes del paso de montaña o asegurarse de cruzarlo a tiempo para descender al valle contiguo.

18. Cuanto más alto, más frío.
Error: La noche anterior fue agradable y el día templado, pero al ascender apenas 500–600 m, la temperatura cayó bruscamente y la noche fue en vela.
Consejo: Al trazar la ruta o durante la marcha, recuerda que por cada 1000 m de ascenso la temperatura desciende unos 7 grados, el viento se intensifica y el sol ya no calienta con la misma fuerza. Por tanto, el saco de dormir se selecciona según la noche más fría prevista, lo que implica consultar el pronóstico para el campamento a mayor altitud de la expedición. Estos deslices suelen ocurrir en montañas de menor cota, como en Crimea o en la Vía Licia. Da la impresión de un clima muy caluroso, todos van en camiseta y, sin embargo, un poco más arriba el termómetro se desploma.

19. Condiciones meteorológicas e índice de sensación térmica por viento
Error: Fijarse únicamente en la temperatura del pronóstico meteorológico sin considerar otros aspectos y acabar congelado.
Consejo: 0 grados por la noche pueden experimentarse de forma muy distinta según la región y la humedad en cada época. Es vital fijarse en la velocidad del viento, la sensación térmica, las precipitaciones y la humedad. Conviene consultar la tabla de enfriamiento por viento (wind chill): por ejemplo, 0 grados con viento de 20 m/s al abrigo del sol y la humedad, dentro de una garita meteorológica, se sienten como –5. En una tienda batida por el viento, la sensación de frío será todavía más acusada.

20. Elección meditada del lugar para la tienda
Error: La tienda se inundó por la lluvia, cayó una rama seca de un árbol rasgando el doble techo, o bien se montó en pendiente y al dormir os deslizasteis contra la pared, mojando el saco.
Consejo: Procura siempre anticipar las posibles complicaciones y, en función de ello, escoge el emplazamiento adecuado para el campamento.
21. Experiencia
Error: Por ejemplo, anclar la tienda a un esquí con la fijación hacia la tienda y que el canto corte el viento durante la noche; como resultado, el viento rompe la varilla, el borde afilado del aluminio rasga el doble techo, el refugio queda dañado, no logra descansar y pasa frío. O bien colocar el esquí correctamente, con la fijación hacia afuera, pero con un adhesivo defectuoso en las pieles de foca o sin haberlas tensado bien en el esquí, haciendo que el viento las arranque y el borde afilado del clip desgarre la tienda.
Consejo: La experiencia se acumula con cada expedición a lo largo de muchos años. Un buen equipo, sin duda, compensa parte de los errores, pero es imposible anticipar todos los detalles. Es fundamental recordar que la verdadera experiencia se adquiere en condiciones exigentes, no cuando brilla el sol y todo va bien. Evalúe sus capacidades con sensatez, mantenga siempre un margen de seguridad, lea foros, libros y artículos, siga a montañeros experimentados, realice cursos, vea YouTube y vaya sumando conocimientos poco a poco a su bagaje.



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