- Parte 1
- Introducción
- Definir objetivos y necesidades
- Talla
- Talla del respaldo de la mochila
- Parte 2
- Preparación de la mochila para la prueba
- Ajuste correcto de la mochila. Cinturón lumbar
- Tirantes para hombros
- Correa de pecho (ajuste pectoral)
- Correas estabilizadoras de carga
- Ajuste fino
- Cómo debe quedar
- Si quieres saber más sobre mochilas, mira mi vídeo:
Parte 1
Introducción
He visto muchas veces cómo los excursionistas caminan con una mochila terriblemente ajustada y sufren. Y tras un minuto de ayuda, me miran como si hubiera convertido el agua en vino, sorprendidos de lo ligero que se siente.
Para no notar el peso en la espalda y disfrutar al máximo de la naturaleza en la ruta, lee estas reglas para elegir y ajustar una mochila. He probado decenas de modelos, equipado a expediciones y trabajado varios años en una tienda especializada ajustando mochilas a diario, así que sé de qué hablo.

Definir objetivos y necesidades
Antes de elegir una mochila, es necesario definir:
- ¿Para qué fines? Salidas de un día, de 5 días o 2 semanas, alpinismo, travesías por la taiga, senderos bien señalizados o quizás todo a la vez. Para cada opción hay una mochila ideal; para averiguarlo, escríbeme, consulta reseñas o pregunta a especialistas.
- ¿Qué volumen ocupa el equipo? Determinamos los litros, por lo general: 1 día: 20–40 l, 2–7 días: 70 l, 7–14 días: 100 l. Invierno 7–14 días: 120 litros.
- ¿Cuántos días de travesía autónoma planeas realizar? De esto dependerán el litraje y la capacidad de carga. Si llevas 15 kg en la mochila, bastará con una capacidad de hasta 20 kg. Si son 25 kg, ya hablamos de mochilas de expedición reforzadas. Encontrar este dato a veces es difícil, pero posible.
- ¿Utilizarás la mochila en expediciones invernales? Si es así, busca una mayor capacidad en litros.
- ¿Qué priorizas? Máxima resistencia del tejido, ligereza o mayor comodidad. En función de ello, elegimos el modelo adecuado.
Recuerda: una buena mochila se compra para 10–20 años, así que merece la pena dedicar tiempo a probar varios modelos y aprender a ajustarla. A veces conviene invertir un poco más de presupuesto para evitar molestias y dolores innecesarios durante la expedición.

Talla
1. La talla no se elige por la estatura, sino por la longitud del torso. Para medir el torso, inclina la cabeza hacia adelante y, desde la vértebra más prominente del cuello (C7), pasa una cinta métrica a lo largo de la columna vertebral hasta el centro ilíaco. Este es el punto medio de la columna a la altura de la cresta ilíaca (la parte superior del hueso de la cadera). Ahora ya podemos definir con precisión la talla de la mochila. Por ejemplo, mi espalda mide 48 cm y utilizo una mochila Osprey Aether Pro en talla M (46–53 cm).

Talla del respaldo de la mochila
Existen 4 sistemas de tallaje para la longitud de espalda. A menudo se pueden identificar según el origen del fabricante, ya que cada región sigue sus propios estándares.
Tipo 1: XS, S, M, L. Habitual en marcas estadounidenses, diseñado para un ajuste óptimo según la fisonomía del usuario. Por ejemplo, las tallas S y M tienen diferentes longitudes de cinturón, tirantes y longitud de espalda.

Tipo 2: XS-M, M-L. También común en fabricantes de EE. UU., ofrece una opción más versátil donde el usuario puede regular con precisión el respaldo, por ejemplo dentro del rango M-L.

Tipo 3: Talla única (1sz). Frecuente en mochilas europeas y escandinavas. El respaldo se ajusta de forma continua desde la talla más pequeña (XS) hasta la más grande (L). Es un ajuste versátil, aunque no contempla todas las particularidades anatómicas individuales. Para la marca es la opción más económica y sencilla de fabricar y vender, y resulta idónea para la compra online al minimizar el error de talla.
Tipo 4: Longitud fija. Más habitual en mochilas de poco volumen (15–45 litros). O bien se adapta a tu cuerpo de entrada, o no.
Los modelos femeninos cuentan con respaldos más cortos y adaptados anatómicamente que los masculinos.


Parte 2
Preparación de la mochila para la prueba
Una vez claras las tallas, veamos cómo identificar visualmente un ajuste correcto. En primer lugar, es crucial cargar la mochila adecuadamente; tomemos como ejemplo una mochila de 75 litros. En el fondo colocamos el saco de dormir para que se apoye suavemente sobre la zona lumbar y simule el uso real. Después añadimos peso; en la tienda suelo cargar: un bloque pesado de 7 kg y dos de 5 kg. Para la prueba, lo óptimo son unos 13 kg para mujeres y 17 kg para hombres. Si hace falta, añado más peso.
A continuación, es imprescindible tensar las correas de compresión laterales y frontales para que la carga quede lo más pegada posible a la espalda.
La mejor manera de levantar la mochila es sujetándola por dos puntos: un tirante y el asa de transporte. Si la mochila es pesada, súbela primero a la rodilla flexionada y luego desliza el brazo por el tirante.

Ajuste correcto de la mochila. Cinturón lumbar
Permite transferir el peso de la mochila a las caderas en lugar de cargarlo en los hombros. La capacidad de carga real depende directamente de la rigidez con la que el cinturón esté anclado a la estructura del bastidor. Para un ajuste correcto, el cinturón debe situarse unos 2,5 cm por encima de la cresta ilíaca. Este detalle es fundamental: si sientes una vez la posición adecuada, en el futuro te la colocarás bien sin pensarlo.
Si colocas el cinturón demasiado bajo, la mochila se deslizará al no apoyarse en las crestas ilíacas, y los tirantes subirán en exceso provocando incomodidad.
Si lo colocas demasiado alto, comprimirá los tejidos blandos y órganos internos, dificultará la circulación sanguínea hacia las piernas y desplazará los tirantes hacia abajo.

Tirantes para hombros
Los tirantes deben amoldarse perfectamente a tus hombros sin ejercer una presión excesiva, ya que el peso principal debe descansar sobre el cinturón lumbar. ¡Pero tampoco deben quedar flotando en el aire! La mayoría de los tirantes tienen diseño anatómico y deben seguir las curvas del cuerpo; de lo contrario, provocarán rozaduras en el cuello o en las axilas. Desde el punto de anclaje superior del tirante hasta el borde superior de la escápula debe haber unos 8 cm, como se muestra en la ilustración.

Correa de pecho (ajuste pectoral)
Esta correa se ajusta en altura y se abrocha sobre el pecho. Sirve para estabilizar los tirantes en tramos técnicos y evitar que se abran o ejerzan presión excesiva sobre los extremos de los hombros. Al ajustarla, no debe deformar los tirantes ni oprimir el pecho dificultando la respiración, como se muestra en la imagen. La altura a la que queda esta correa es un indicador infalible para saber si la talla de la mochila ha sido bien elegida y ajustada. Su uso no es obligatorio; muchos senderistas de complexión ancha prefieren no llevarla abrochada de continuo.

Correas estabilizadoras de carga
Este ajuste crítico y a menudo ignorado conecta la parte superior de los tirantes con el bastidor de la mochila. Al tensarlas, acercan el centro de gravedad de la mochila hacia tu cuerpo, aportando estabilidad, ahorrando energía y descargando la parte superior hacia las caderas. Notarás cómo la presión sobre la zona lumbar y el sacro se distribuye de manera uniforme y cómoda por toda la espalda. No tires de ellas al máximo sin criterio; hazlo gradualmente hasta encontrar la posición perfecta.

Ajuste fino
Ya tenemos lo básico. Ahora toca el ajuste fino de la mochila. Para aliviar la tensión sobre los hombros, afloja ligeramente los tirantes principales y luego tensa las correas estabilizadoras de carga; así transferirás más peso al cinturón lumbar.

Cómo debe quedar
Una vez que hayamos elegido la talla correcta, ajustado el respaldo, cargado adecuadamente la mochila, puesto y adaptado a nuestro cuerpo, es necesario caminar de 5 a 10 minutos, o incluso más, para sentir cómo se asienta. No debe presionar la zona lumbar, que es donde más suele haber problemas. Es mejor acudir a la prueba con ropa de senderismo; de lo contrario, molestará el cinturón o los remaches de los vaqueros. Tampoco debe presionar en los omóplatos, donde nacen las hombreras. Para un principiante es imposible saber si una mochila le queda bien probándose solo una, así que prueba sin falta entre 2 y 4 modelos adecuados: al comparar, es mucho más fácil ver cuál te sienta mejor. En un caso ideal, debe dar la sensación de quedar como un guante. Esa es tu mochila: la cogemos y vamos a la caja))
Recuerda: la elección de una mochila depende en primer lugar del ajuste, y no del color, los bolsillos, el peso ni nada parecido.


Comentarios (0)