Caminar por la naturaleza salvaje y virgen es una de las mejores maneras de descubrir cómo es nuestro Planeta. Para que nada arruine esta experiencia, es necesario respetar las normas de conducta al aire libre, que mi amiga Masha Yakushenkova ilustra de forma genial en sus cómics.
Regla 1






Nota de Masha: «Alguien de mi grupo plantó un buen montón justo al lado del camino, y me dio un ataque de rabia. Quería convocar una asamblea popular, darle una piedra a cada uno y organizar una solemne ceremonia de despedida levantando un obelisco sobre el héroe caído. Pero tras respirar hondo, me limité a un largo discurso sobre cómo gestionar los residuos nucleares para no avergonzarnos ante las futuras generaciones.
Hay que admitir que en esa expedición no llevábamos pala. Pero los principios de usar un palo para cavar y construir un zigurat quedaron claros. La prueba de ello tuve la suerte de encontrarla más tarde en el bosque.
Nunca antes pensé que ver un montoncito de piedras con un discreto trozo de papel higiénico asomando me provocaría tanta ternura y un leve ataque de orgullo. ¡Alma de educadora, madre mía!))»
Regla 2





Nota de Masha: «¿Alguien se ha parado a pensar cómo se verá una cinta de colores vivos tras pasar el invierno? — Pues dará bastante pena.
En el Altái vimos en qué se convierten las cintas "de la suerte" tras un par de temporadas en un clima húmedo: en jirones de tela cubiertos de líquenes. No es nada agradable a la vista.
Por muy buenas que sean vuestras intenciones, si no tenéis pensado volver a por la cinta de la suerte después de que se cumpla el deseo, no la atéis al árbol.
¡Sed excursionistas sensatos, respetad a los demás y el derecho de todos a disfrutar de una naturaleza intacta!»
Regla 3




Saluda siempre en el sendero y sé amable con otros excursionistas. A veces, un simple «hola» basta para hacer nuevos amigos o alegrarle el día entero a un senderista cansado.
Regla 4



«Me llamo Masha y hago montaña.
Hace mucho tiempo, cuando los árboles eran enormes y el mundo estaba lleno de misterios, me sorprendí pensando que los otros senderistas me sacaban de quicio. Era un pensamiento bastante contradictorio, teniendo en cuenta que por aquel entonces era instructora de turismo juvenil, es decir, me dedicaba precisamente a multiplicar a esos mismos senderistas.
Y cuando algo te molesta, hay dos opciones: quejarte, protestar y no hacer nada, o quejarte, protestar y hacer algo al respecto.
Por ejemplo, hablar de lo obvio. Porque las cosas obvias son muy fáciles de pasar por alto. El senderismo y las expediciones a pie son cada vez más populares. Y todos necesitamos un mismo código de conducta.
¡Seamos montañeros sensatos por el placer de estar en plena naturaleza!»



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